Descubra el camino recorrido, desde los primeros ensayos y recetas tradicionales hasta lograr un producto respetado por su pureza inigualable.
En el corazón de Tehuacán, Puebla, Doña Elvira heredó de su abuela el arte de secar chiles al sol. Durante décadas, recorrió los mercados locales buscando los mejores ejemplares de ancho y guajillo, aprendiendo a distinguir el punto exacto de secado que garantiza un sabor excepcional. Su pasión la llevó a crear un método propio: cosechar en luna menguante, extender los chiles sobre petates de palma y voltearlos cada cierto tiempo para un secado uniforme. Así nació AromaDeGuajillo, un homenaje a la cocina de su tierra.
Los chiles crecen en suelos ricos en minerales de la región, donde el clima cálido y seco favorece su deshidratación natural. Las familias campesinas siembran, cultivan y cosechan siguiendo ciclos ancestrales, transmitidos de generación en generación. El secado se realiza en patios de tierra o sobre tejados, aprovechando la intensa luz solar y las brisas nocturnas. Este proceso lento y cuidadoso es el secreto detrás del color brillante, la textura flexible y el aroma intenso que caracterizan a nuestros chiles.
Tres etapas innegociables para mantener la autenticidad en cada botella.
Cosecha manual en el momento justo de madurez, cuando el chile ha desarrollado todo su color y aroma.
Secado al sol sobre petates de palma durante 10 a 15 días, volteando los chiles periódicamente para un secado homogéneo.
Selección y limpieza: se eliminan impurezas y se clasifican por tamaño y calidad, garantizando solo los mejores ejemplares.